“El rugby salvó mi vida”

La central de equipo nacional de rugby nos cuenta por qué “Una ‘finquita’ de narco no es lo mismo que viajar por el mundo gracias al entreno”

 

Foto de: Ana Victoria Camacho
Foto de: Ana Victoria Camacho

Entrevistador: ¿Cómo comenzó su carrera deportiva en el rugby?

Isabel Romero: El 17 de noviembre del 2010, yo estaba de camino, por trabajo, a   ‘sicariar’ a un señor. En la esquina de mi casa se encontraban entrenando el equipo de rugby “Gatos” y me quede entretenida viéndolas. De la nada me apareció Alejandra Betancourt, capitana del equipo, y me invitó a jugar.

E: ¿Por qué quería asesinar a alguien?

I.R: Desde que tenía como diez años soñaba con tener una casa grande, una moto, un celular y no pasar hambre. Todo mi combo de amigos a los 13 años ya tenían distintos lujos, y mis amigas los conseguían con la prostitución. Pero a mí eso me parecía terrible, y yo si prefería matar a alguien antes de entregar mi cuerpo.

E: ¿Y ese 17 de noviembre se quedó a jugar rugby? ¿Entonces qué pasó con el señor que iba a ‘sicariar’?

I.R: Ese día me quedé jugando con el equipo y le pedí el favor a mi amiga Andrea que asumiera la misión que yo tenía.

E: ¿Y Andrea le hizo el favor?

I.R: Sigo viva gracias al rugby. A mi amiguita Andrea la mataron cuando estaba por llevar a cabo el trabajo, la encontraron después en una quebrada decapitada.

E: ¿Cómo era la relación con su padre y madre?

I.R: Mi papá nunca fue una figura influyente en mí. Mi mamá es el centro de mi vida. Desde que tengo memoria ella salía de la casa a las cuatro y media de la mañana, caminaba tres horas hasta su trabajo, para poderme dejar un pedazo de arepa y una taza de agua de panela.

E: ¿Qué opina su mamá sobre los cambios que le ha traído el deporte a su vida?

I.R: Mi mamá es la más feliz con el cambio que el rugby me trajo. Desde que hago deporte todas mis malas amistades dejaron de llevarme por un mal camino. Mi mamá me apoya incondicionalmente aunque no le gusta verme jugar por que sufre cuando me golpean.

E: ¿Siguió en contacto con esas “malas” amistades?

 

I.R: Sí, mis amiguitos me apoyan desde el comienzo, y todavía cuando me los encuentro en la calle o cerca al entrenamiento me llevan agua para hidratarme (risas).

E: ¿Qué les dice usted a sus amigas que continúan en la prostitución?

I.R: Una finquita de narco no es lo mismo que viajar por el mundo gracias al entreno.

Por:

Juliana Coppo

Paola Awad

Daniela Morales

 

Un comentario

  1. Respetados colegas, muy buenas tardes. Mi nombre es Roosevelt Castro B. Soy periodista deportivo. Les escribo desde Medellín. Las felicito por esta nota con Isabel. Me pareció muy valiosa. Quisiera que me autorizaran la transcripción de algunas respuestas, para una crónica que pienso realizar con Las Tucanes. ¿Se puede? Me comentan. Mi cel es el 3004540685. Gracias.

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